Una gigantesca erupción solar impactó contra una importante sonda espacial

Publicado el
Una gigantesca erupción solar impactó contra una importante sonda espacial

Una eyección de masa coronal gigante estalló desde el sol hacia Venus el lunes 5 de septiembre. (NASA/STEREO)

La actividad solar está encendida. La noche del 5 de septiembre, se registró una enorme eyección de masa coronal (CME) que, afortunadamente, no estuvo dirigida hacia nuestro planeta. Según la ESA, la tormenta explotó en el otro lado del Sol y logró impactar una de nuestras sondas espaciales.

La CME que se dirigía a Venus entró en contacto con la Solar Orbiter, una sonda espacial dirigida conjuntamente por la ESA y la NASA. Actualmente, se encuentra cerca de Venus después de una asistencia gravitatoria el 4 de septiembre en su misión para tomar observaciones del Sol.

Este suceso inesperado nos ha brindado la rara oportunidad de observar y medir una CME del lado lejano, algo que nos resulta bastante difícil de hacer. «Este no es un evento común y corriente. Muchos artículos científicos estudiarán esto en los próximos años», dijo el físico solar George Ho, del Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins.

 

AR 3088 y la Solar Orbiter 

No se sabe exactamente de dónde salió la eyección. Parece ser que la culpable es una región de manchas solares llamada AR 3088, que giró detrás del disco del Sol a fines de agosto. Mientras lo hacía, dejó un disparo de despedida: una enorme llamarada de clase M2, dirigida lejos de la Tierra.

La heliosismología, el estudio de las oscilaciones internas del Sol, se puede utilizar para detectar manchas solares en el lado más alejado de nuestra estrella. Esto gracias a las acumulaciones de campos magnéticos que llegan a afectar la velocidad de las ondas de sonido que rebotan dentro del Sol.

 

A giant coronal mass ejection burst from the sun toward Venus on Monday (Sept. 5)
Eyección de masa coronal gigante camino a Venus. NASA/STEREO

 

Muchas naves espaciales no sobrevivirían a un embate tan intenso del Sol. Pero Solar Orbiter, como su nombre lo indica, fue construido para soportar una gran cantidad de golpes solares.

Además, está equipado con instrumentación para medir los fenómenos solares, incluidas las violentas erupciones del astro rey. De hecho, Solar Orbiter estuvo en el camino de una CME anterior, justo antes de la maniobra de asistencia por gravedad.

Sus instrumentos registraron, en ambos eventos, un aumento significativo en las partículas energéticas solares. Información que puede ayudar a los científicos a categorizar estos eventos y comprender mejor el comportamiento del Sol y su impacto en el entorno espacial.

 

Pico de actividad

AR 3088 todavía está ubicada en el otro lado del Sol y, si resurge, no lo hará hasta dentro de algunos días. En ese sentido, es muy posible que para cuando vuelva a estar cerca de nosotros, sea más pequeña y silenciosa. Por el momento todo permanece tranquilo, sin tormentas solares en el horizonte.

Hay algunas regiones de manchas solares visibles, pero todas parecen estar bastante atenuadas. No obstante, el Sol está llegando al pico de su ciclo de actividad de 11 años. Esto quiere decir que deberíamos ver erupciones más poderosas en un futuro no muy lejano. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.