Vacunas de Pfizer y Moderna: 4 puntos a tomar en cuenta

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Vacunas de Pfizer y Moderna: 4 puntos a tomar en cuenta

Las vacunas contra la COVID 19 parecen estar cerca / AstraZeneca

En las últimas semanas hemos tenido buenas noticias en lo que respecta a la lucha contra la COVID 19. Primero, la farmacéutica Pfizer indicó tener una vacuna con una eficacia del 90%, y ahora Moderna acaba de anunciar una eficacia de casi el 95%. Sin embargo, aún quedan algunas dudas en el aire.  

Por eso, Simon Kolstoe, profesor de la Universidad de Portsmouth intentó resaltar algunos puntos en un artículo publicado en The Conversation.

1. La seguridad

Si las candidatas a vacuna han llegado hasta la fase de ensayo 3, quiere decir que no existen grandes dudas sobre su seguridad. Es cierto que algunas compañías farmacéuticas han suprimido en el pasado los resultados negativos, pero ahora es legalmente necesario que todos los ensayos publiquen sus resultados para que otros científicos puedan revisarlos.

Por otro lado, aunque a algunos les preocupa que las vacunas contra el coronavirus de Wuhan se hayan producido muy rápido, éstas se han basado en tecnologías con excelentes perfiles de seguridad.

Por supuesto, todavía es difícil saber acerca de los efectos secundarios a largo plazo, pero estos son raros para las vacunas. Además, cualquier riesgo es normalmente significativamente menor a los riesgos de contraer la enfermedad contra la que se vacuna.

2. Las mediciones correctas

Determinar qué se considera un medicamento «eficaz» puede resultar complicado para muchas enfermedades. Pero para las vacunas, la pregunta es simple: ¿las personas que recibieron la vacuna activa contrajeron la enfermedad? Cualquier medida que sea más complicada que esta (a menudo denominada resultado sustituto) debe tratarse con precaución.

La tergiversación de los datos del ensayo es una forma de mala conducta en la investigación denominada p-hacking. Uno puede averiguar los objetivos primarios y secundarios de cualquier ensayo consultando un registro de ensayos clínicos. Nuevamente, es importante considerar si estos son resultados provisionales. Aunque tales resultados pueden ser prometedores, no se garantiza que sean el resultado final.

3. Los voluntarios

Para conocer si los resultados de un ensayo se pueden transferir al mundo real se debe tener en cuenta los voluntarios. En muchos casos, los ensayos utilizan dos muestras cuidadosamente emparejadas (y por tanto comparables) en condiciones cuidadosamente controladas.

A uno se le administra la vacuna y al otro un placebo para controlar el efecto de los participantes que piensan que han sido vacunados. En las primeras fases del ensayo, los voluntarios son personas jóvenes y saludables. Pero, a medida que los ensayos avanzan y se hacen más grandes, los investigadores intentan garantizar una muestra más representativa de la población.

Los resultados de los ensayos normalmente proporcionan una tabla que describe quiénes estaban en la muestra y, usualmente, las tasas de eficacia para los diferentes grupos (desglosadas por sexo, edad, etc.). Desafortunadamente, la cifra de eficacia principal (95%) puede no aplicarse de manera uniforme a toda la población.

4. Uso en la vida real

Por otro lado, también debemos conocer el precio de la vacuna, la forma de fabricación, facilidad de transporte y almacenamiento, refuerzos, etc. Estos problemas logísticos (por ejemplo, el requisito de ser almacenado y transportado a temperaturas muy bajas) pueden evitar fácilmente que una nueva vacuna ingrese a la clínica.

Finalmente, Kolstoe recomienda tener cuidado con las fuentes que publican los anuncios sobre las vacunas. Como se recuerda en paralelo a la pandemia, el planeta ha estado cayendo víctima de la infodemia.  

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