Los agujeros negros pueden alcanzar hasta el 10% de la velocidad de la luz, según simulaciones 

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Los agujeros negros pueden alcanzar hasta el 10% de la velocidad de la luz, según simulaciones 

Represetación artística de dos agujeros negros danzando uno alrededor del otro. / Caltech/R. Hurt (IPAC)

Los agujeros negros constituyen fenómenos astronómicos que han cautivado de manera constante a la comunidad científica. Investigaciones recientes insinúan que estos enigmáticos objetos podrían desplazarse a velocidades asombrosas, llegando casi al 10% de la velocidad de la luz. Los detalles de este hallazgo fueron divulgados en Physical Review Letters.

Un equipo de físicos del Instituto de Tecnología de Rochester utilizó simulaciones de colisiones entre estos objetos extremos. Así, descubrieron que la velocidad máxima a la que un agujero negro puede acceder después de una colisión energética es mucho mayor de lo que se creía previamente.

 

La “patada”

Los investigadores James Healy y Carlos Lousto han proporcionado una estimación precisa de la “patada” que se produce tras la colisión de dos agujeros negros. Este retroceso puede alcanzar velocidades de hasta 28,562 kilómetros por segundo, menos del 10% de la velocidad de la luz.

Cuando dos agujeros negros se fusionan, el producto final no necesariamente permanece en su posición orbital original. Dependiendo de la energía de la colisión, se produce un retroceso que «expulsa» al agujero negro resultante en una nueva trayectoria y velocidad. 

Este fenómeno ocurre cuando la energía gravitacional se distribuye de manera desigual debido a masas dispares o giros presentes en los agujeros negros antes de fusionarse.

Anteriormente, se calculaba que la velocidad máxima alcanzada por este efecto rondaba los 5,000 kilómetros por segundo. No obstante, ya se ha detectado un agujero negro que se desplaza a 1,542 kilómetros por segundo. Esto sugiere que los cálculos previos eran conservadores.

 

Importancia

Estos descubrimientos son esenciales para entender la ciencia detrás de los agujeros negros. Por ejemplo, se han detectado agujeros negros que son más masivos de lo que la teoría sugiere.

La posibilidad de que una gran cantidad de agujeros negros se desplacen a altas velocidades tras una colisión podría aportar claridad a este fenómeno. A medida que aumenta la cantidad de agujeros negros en movimiento, se incrementan las oportunidades de colisiones, lo que a su vez podría desembocar en agujeros negros de una masa mayor de lo previsto.


Healy y Lousto emplearon un supercomputador para realizar 1,381 simulaciones completas de colisiones entre dos agujeros negros de igual masa con giros opuestos. Fue así como llegaron a su velocidad máxima estimada de 28,562 kilómetros por segundo.

Si bien estos descubrimientos despiertan gran interés, resulta reconfortante saber que el escenario extremo utilizado por los investigadores tiene una probabilidad remota de ocurrir en la realidad. No obstante, establecer estas restricciones extremas es un componente esencial para las futuros estudios.

De momento, podemos tener confianza en que, aunque los agujeros negros puedan experimentar desplazamientos veloces, es improbable que lleguen a impactarnos… al menos eso esperamos.

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