Los incas eligieron niños bien alimentados para sus sacrificios en volcanes

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Los incas eligieron niños bien alimentados para sus sacrificios en volcanes

Mandíbula de una víctima de sacrificio /Dagmara Socha et al.

Arqueólogos han descubierto que los incas solían elegir niños bien alimentados de entre 5 y 7 años para sacrificarlos a sus dioses. El artículo fue publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences.

El Imperio Inca fue un estado americano que floreció entre los siglos XV-XVI en el territorio del actual Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina y Colombia. La cultura Inca alcanzó un alto nivel de desarrollo. Uno de sus aspectos más famosos fue el sistema de creencias y la práctica desarrollada de los sacrificios.

Sacrificios

Para los incas, los sacrificios eran una cuestión de estado. En honor a sus dioses, sacrificaron tanto a humanos como a animales. Por ejemplo, el sacrificio humano a menudo precedía a la matanza ritual de llamas.

Las víctimas más comunes fueron los niños de entre 4 y 10 años, que eran seleccionados en todo el imperio por su excelente condición física y la ausencia de defectos visibles en la apariencia. Esto se debió al hecho de que un joven es “más limpio” que un adulto y podrá apaciguar mejor a los dioses.

Por la misma razón, si las niñas adultas eran elegidas como víctimas, su virginidad era un criterio obligatorio. Es de destacar que a menudo a las víctimas se les daba alcohol u hojas de coca antes de ser sacrificadas.

Las momias

Dagmara Socha de la Universidad de Varsovia, junto con científicos de EE.UU. y Perú, examinaron los restos de 5 personas descubiertas durante las expediciones arqueológicas de 1995-1997 en las cumbres de los volcanes Ampato y Pichu-Pichu.

Las condiciones climáticas inestables en Pichu-Pichu llevaron a la esqueletización completa de los cuerpos. En cambio, en Ampato, se conservaron dos cuerpos momificados, envueltos en tela. Algunos de los restos de Ampato resultaron gravemente dañados como resultado de repetidos rayos.

Las figurillas y los objetos funerarios permitieron determinar el sexo de cada víctima y su edad se determinó en función de la erupción de los dientes y el tamaño de los huesos.  Cuatro de los 5 individuos fueron sacrificados a la edad de 6-7 años, y uno, a los 3.5 años. Los restos encontrados en Ampato pertenecían a 2 niñas y 1 niño; en Pichu Pichu, 1 niño y 1 niña.

La niña de Pichu Pichu estaba enterrada sentada con las piernas presionadas contra el pecho. En su frente tenía una pipa de oro, y en su cuerpo se encontraron numerosos artefactos de oro, plata y cobre, cuentas, una campana de madera y espinas de cactus.

Dos cuerpos de Ampato resultan dañados por rayos. Como señalan los arqueólogos, los restos masculinos fueron sometidos a repetidos golpes eléctricos, lo que los llevó a una carbonización casi completa.

Los resultados

Los arqueólogos han encontrado muy pocas patologías en todos los restos. Por regla general, se limitaron a cambios en los bebés, probablemente asociados con una nutrición inadecuada. El cráneo de una niña de Pichu-Pichu tiene una modificación artificial: fue alargado deliberadamente por presión sobre los huesos frontal y occipital en la infancia.

Los científicos llegaron a la conclusión de que los niños procedían de diferentes lugares y que los sacrificios en estos volcanes no se realizaron al mismo tiempo. Las investigaciones han demostrado que la edad de 5 a 7 años es la más adecuada para los sacrificios entre los incas.

Todos los niños estaban bien alimentados y desarrollados, lo que confirmó este importante componente ritual en la selección de víctimas. Los arqueólogos concluyeron que los niños provenían de estratos sociales altos, adecuados como sacrificios para los dioses imperiales.

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