Los cuervos parecen ser capaces de pensar conscientemente, como los humanos

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Los cuervos parecen ser capaces de pensar conscientemente, como los humanos

Los cuervos parecen tener la forma más básica de conciencia / Wikimedia Commons

Los cuervos son unas aves fascinantes por su capacidad de resolver problemas y sus habilidades sociales. Ahora, además de inteligentes, parece que también poseen una forma de conciencia, algo que solo había sido visto antes en primates. Los sorprendentes resultados fueron publicados en la revista Science.

La conciencia

La conciencia primaria es la forma más básica de conciencia. A través de ella podemos percibir el mundo en el presente (y el pasado y el futuro inmediatos). Principalmente, se ha asociado con la corteza cerebral de los primates, una región compleja del cerebro de los mamíferos.

Pero los cerebros de las aves están estructurados de manera bastante diferente a los cerebros de los primates. Estos son lisos en las zonas donde los cerebros de los mamíferos tienen capas.

Entonces, aunque los córvidos tienen habilidades cognitivas que se encuentran en los primates, quedaban dudas sobre si podrían cruzar la línea hacia el pensamiento consciente.

Para averiguarlo, el fisiólogo animal Andreas Nieder de la Universidad de Tübingen diseñó un experimento para probar si las aves podían tener experiencias subjetivas. Luego lo llevó a cabo en dos cuervos carroñeros (Corvus corone).

Experimentando con córvidos

Primero, los investigadores entrenaron a las aves para que respondieran a estímulos visuales. Les mostraron pantallas en las que se aparecían luces; si el cuervo veía las luces, movían la cabeza para mostrar que habían visto algo. La mayoría de las luces eran claras, fáciles de ver, y los cuervos informaron de manera confiable que las habían visto.

Pero algunas de las luces eran mucho más difíciles de detectar: fueron ​​breves y tenues. Para estas, los dos cuervos a veces informaron haber visto las señales, y otras veces no. Aquí es donde entra en escena la experiencia sensorial subjetiva.

Para el experimento, a cada uno de los cuervos se le mostraron aproximadamente 20.000 señales distribuidas en docenas de sesiones. Mientras eso ocurría, unos electrodos implantados en sus cerebros registraban su actividad neuronal.

Cuando los cuervos dieron como respuesta un “sí” al ver los estímulos visuales, se registró la actividad neuronal en el intervalo entre el momento que vio la luz y dio la respuesta. Cuando la respuesta fue “no”, no se observó esa elevada actividad neuronal. Esta conexión fue tan confiable que fue posible predecir la respuesta del cuervo en función de la actividad cerebral.

“Se espera que las células nerviosas que representan información visual sin componentes subjetivos respondan de la misma manera a un estímulo visual de intensidad constante”, dijo Nieder. Los cuervos parecían estar preguntándose “¿Lo vi o no lo vi?”

Los resultados confirman que las experiencias subjetivas no son exclusivas del cerebro de los primates. Además, las complejas capas del cerebro de los mamíferos no son un requisito para la conciencia. De hecho, un segundo estudio encontró que, aunque los cerebros de las aves son lisos, no quiere decir que no sean complejos.

Liso pero complejo

Utilizando imágenes de luz polarizada 3D y técnicas de trazado de circuitos neuronales, el biopsicólogo Martin Stacho y su equipo de la Universidad Ruhr de Bochum caracterizaron la anatomía de los cerebros de palomas y búhos. Descubrieron que la arquitectura cerebral de ambas aves es sorprendentemente similar a la arquitectura cerebral de los mamíferos.

Los científicos creen que las habilidades cognitivas similares evolucionaran de forma independiente tanto en aves como en mamíferos, un fenómeno conocido como evolución convergente. Pero también es posible que nuestros cerebros estén más relacionados de lo que pueden sugerir sus diferencias.

“Nuestros hallazgos sugieren que es probable que un antiguo microcircuito que ya existía en el último amniote de tallo común podría haber sido conservado evolutivamente y parcialmente modificado en aves y mamíferos”, escriben los autores.

Sea cual sea una cosa es segura: la conciencia primaria podría ser mucho más común en aves y mamíferos de lo que pensamos. ¿Alguien se animará a hacer un estudio similar en cefalópodos?

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